Martes, 04 de Diciembre de 2018
Destacado profesor de Kingston University (Londres) realizará charla magistral en Seminario Marx: habitante de tres siglos

Andrew Higginbottom será el encargado de realizar una charla magistral el día viernes 7 de diciembre a las 11.00 horas en el marco del Seminario organizado por la Facultad de Administración y Economía en conjunto con la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile.

news_370_01Otro de los invitados internacionales al Seminario Marx: habitante de tres siglos es el miembro de la iniciativa internacional para la promoción de la economía política, profesor asociado de la Kingston University de Londres, Andrew Higginbottom.

"La influencia de Karl Marx ha sido fundamental en el sistema económico mundial, siendo más fuerte en las revoluciones del siglo XX en Rusia, Cuba y China, además en su influencia en los movimientos de liberación nacional en contra el colonialismo en Asia y África. Hoy día tenemos una nueva situación en donde la mayoría del proletario industrial del mundo son los chinos. Hay un gran paradoja: sin la liberación de China en 1949 no hubiese sido posible educar a cientos de millones de campesinos y trabajadores. Esto es un producto de un proceso colectivo de formación humana que no es posible en el grueso del sur global", explica.

Uno de los temas que abordará este seminario es el medioambiente, una de las temáticas que abordó Marx en los últimos años. "Con el ejemplo intransigente y duradero de los pueblos indígenas a proteger la Madre Tierra, mucha gente ha llegado a dar cuenta que tenemos que luchar hoy día para bloquear la destrucción rapaz del capitalismo. Por ejemplo, en Londres, la semana pasada fue escenario de protestas civiles presionando al gobierno para que cambie su política en esta materia", señala.

A juicio de Higginbottom el pensamiento de Marx tiene dos contribuciones: una política y una teórica. "Políticamente es imposible cuidar el medioambiente sin enfrentar las multinacionales extractivas y su dominación de la industria, tenemos que combatir su poder. La teoría de la renta del suelo de Marx es fundamental. Es un reto porque se encuentra en el tomo tres de El Capital, pero vale la pena perseguir y entender su análisis porque conecta la teoría de valor con la súper ganancia de los capitales. Marx lo mostró en agricultura, por ende tenemos la tarea de aplicar su análisis a la minería y petróleo", expresa.

Como se sabe, prosigue Andrew Higginbottom, no podemos separar el capitalismo de su cara colonial, del saqueo de los territorios a la escala mundial. "No tengo conocimiento de primera mano, pero según he leído el territorio mapuche es un blanco de capital extractivista, la orientación de exportar las materias primas al exterior a cualquier costo es una dominación neocolonial. Conozco más concretamente la situación en Colombia, donde ha sido un despojo terrible acompañado por muchas luchas de resistencia. El marxismo ortodoxo debe auto criticar su falta de interés en las luchas indígenas. Creo que debemos buscar una manera de alianza popular en contra el "extractivismo" de las multinacionales con los pueblos indígenas en el centro, no al margen".

El profesor de la Kingston University de Londres, puntualiza que en los países del norte, el capitalismo funciona de manera diferente que en el tercer mundo. Capas de la población, incluidas de las clases obreras, disfrutan las ventaja de estados de bienestar. Eso es la excepción y no la norma en el sur. "En el norte la lucha de clases ha sido atenuada, pero no ha terminado. Después de la crisis 2008, el sistema está polarizándose y en las primeras fases, las soluciones racistas y el discurso populista ha ganado terreno. Lo que se describe como democracia liberal está en crisis", agrega.

Higginbottom cree que el marxismo no está ajeno a las negativas relaciones de género que oprimen a las mujeres. "Creo que hay una semilla muy positiva en la distinción entre la actividad laboral y la capacidad potencial, la fuerza de trabajo. El eje del modo de producción capitalista es la fuerza de trabajo que llega a ser una mercancía. Los capitalistas pueden comprar la capacidad de trabajo en el mercado laboral. A través de la institucionalización de la familia como una unidad económica de la reproducción de la fuerza de trabajo, existe un grueso de trabajo no pagado y no reconocido como igual y aquí las mujeres tienen una opresión específica dentro del modo de producción capitalista. Con esto, no me refiero a acabar con la familia, sino que con la división de labor capitalista sexista en lo cual los esfuerzos de unos reciben más que otros".