Martes, 14 de Mayo de 2019
Marcos Correa, alumno de Economía gana la beca Fulbright

Comisión Fulbright y CONICYT es la convocatoria a la Beca Igualdad de Oportunidades (Beca BIO) para estudios de doctorado en universidades de excelencia en Estados Unidos. Dirigido a estudiantes que no posean el suficiente conocimiento de inglés que les permita postular en igualdad de condiciones a los programas, asimismo presenten una situación de vulnerabilidad socioeconómica.

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¿Por qué decidiste estudiar Ingeniería Comercial mención Economía?

No fue una decisión fácil, sobre todo cuando estás saliendo del colegio tienes muchas dudas. De hecho, primero quería estudiar ciencias políticas -creo que soy bueno debatiendo- pero fue hasta el último mes de dar la PSU que me enamoré de la economía, cuando unos ingenieros comerciales de otra universidad fueron a dar una charla al preuniversitario donde estaba. Entonces, me di cuenta de que economía encajaba con mi perfil y de igual forma era un gran desafío, ya que estudié muchos años música y por lo mismo, tal vez, no había desarrollado ciertas habilidades duras. Luego vine a entender el rol protagónico que puedes jugar desde esta área, actuando con probidad y de acuerdo a tus valores, puedes lograr cambios importantes.

¿Qué puedes rescatar de tu paso por la carrera de Ingeniería Comercial mención Economía (ICE) en Usach?

Haber estudiado Economía en la USACH me sirvió en distintas áreas. Por supuesto, la calidad de la formación académica que tenemos es notable, nuestros académicos en el departamento de Economía son de lo mejor que he visto en el mundo, nada tiene que envidiar en Chile ni en los países que he estudiado o trabajado. En este ámbito no puedo dejar de reconocer a profesores y profesoras como Federico Droller, Orlando Balboa, Manuel Llorca, Pedro Jara, Serafima Chirkova y Eugenia Andreasen, todos ellos profesionales con una enorme disposición a enseñar. Cada uno de ellos me ayudó a su manera y en especial Federico fue muy importante tanto en pregrado como en el magíster.

Sin embargo, para mí el sello distintivo de nuestro programa es la calidad humana, eso de sentirte en casa es impagable. Al punto que tuve la opción, en segundo año, de trasladarme a otra universidad, pero desistí y creo que tomé la decisión correcta.

¿Qué recomiendas a los alumnos de la FAE que estan en pregrado?

Existen muchas recomendaciones, pero va a depender de lo que quieras lograr. En mi caso desde el día uno en la universidad me propuse ser el mejor, aun cuando tenía deficiencias en matemáticas y venía de un colegio no tan bueno, nunca vi eso como limitantes, sino más bien como oportunidades de mejorar. Al punto que fui mejor rendimiento académico y mejor estudiante de la facultad. Tuve el primer lugar de la generación y nota máxima en el trabajo de graduación, y luego cuando estudié el Magister en Economía Financiera tuve un siete también en la tesis. Para mi la fórmula fue estudiar, y cuando las cosas se ponían difíciles, estudiar aún más. En la vida tienes que buscar las oportunidades, y si como estudiante eres la excepción, por lo tanto, si buscas algún objetivo tienes que trabajar duro.

¿Cómo contribuyó en tu formación el convenio de intercambio en Alemania?

En mi experiencia, este intercambio es un muy buen ejercicio para abrirte al mundo. A Wiesbaden llegan personas de todas partes del mundo, así que en esos meses conoces más de otras culturas que en toda tu vida. Alemania fue una experiencia increíble, fue mi primera vez en Europa, así que todo era nuevo, y era todo un tanto intimidante; desde el idioma hasta diferencias culturales, que no sabes que existen hasta que estás allá. Pero todo esto te forma carácter y te abre la mente a otras posibilidades de hacer las cosas. Vives un semestre o un año en un lugar donde todo funciona y al final te llevas amigos de la vida.

Al final, aprendes a trabajar en ambientes multiculturales, aprendes a adaptarte rápidamente y por supuesto el cliché de perfeccionar el inglés.

¿Cómo fue gestándose el objetivo de estudiar en USA?

Es un camino largo y de muchas preguntas, donde simplemente cuestionas tus capacidades. Una vez un profesor amigo me dijo "estudiar un doctorado es puro aguante" y supongo que tiene razón, porque estás entre cuatro a seis años dedicado exclusivamente a investigar y lo que ello conlleva. En mi caso, el punto de inflexión lo marcaron mis profes de economía que incansablemente me decían "tienes que estudiar un doctorado en USA" hasta que me creí el cuento y me embarqué. El proceso previo al doctorado en sí es largo, y puede tomar años, porque primero tienes que hacer curriculum y conseguir buenas cartas que son fundamentales a la hora de postular. En mi caso hice un segundo intercambio de investigación en México y después trabajé un año como investigador en el departamento de investigación económica de una dependencia del Gobierno de México, principalmente en temas macro.

En el camino vas haciendo redes, lo que se traduce en personas que te recomiendan, y al final todo es muy gratificante. Pero esto no es un lujo, es algo muy necesario para conseguir una beca y la admisión a una buena universidad.

Después, tienes que preparar las postulaciones y dos exámenes donde tienes que tener puntajes sobresalientes, entonces en esto puedes fácilmente invertir otro año. Y es el punto donde estoy ahora.

¿Qué rol jugó tu familia en tu formación?

Mi familia es un pilar fundamental ya que somos super unidos y nos apoyamos mucho, además mis padres me enseñaron a aprender. En la básica mi mamá se sentaba todas las tardes para que hiciéramos las tareas juntos y mi papá estaba siempre atento a como nos iba para darnos refuerzos positivos y por supuesto también me ensañaba en la medida que podía. Además, me enseñaron valores que no se te olvidan nunca, como ser agradecido con todas las oportunidades y con Dios.

La beca fulbright, ¿en que consiste?

Existen distintas becas Fulbright. La que me gané es única en Chile y se llama "Beca Igualdad de Oportunidades". En primer lugar, es una beca híbrida que financia el Gobierno de Estados Unidos junto a CONICYT. Es una beca con 30 cupos anuales para todo Chile y para todas las disciplinas, lo que la hace extremadamente competitiva, además por el interés que despierta el patrocinio Fulbright. Esta beca es distinta a las becas convencionales, porque la comisión te acompaña en todo el proceso, con clases particulares de inglés, además de un curso completo de inglés, de acuerdo al nivel con el que postulaste y te dan asesoría para mejorar las cartas de recomendación y cartas de motivación. Luego, te pagan los exámenes GRE y Toefl que necesites rendir hasta alcanzar el puntaje deseado. Finalmente, canalizan tus postulaciones mediante una agencia en Estados Unidos lo que hace más fácil todo el proceso, y esta parte también la financia la comisión.

Cuando ya te aceptan en una o más universidades debes seleccionar una, y desde este punto en adelante Becas Chile te da la beca que incluye arancel, manutención, pasajes aéreos, seguros y unos pagos extraordinarios. Como un plus, la comisión negocia la manutención con la universidad, para que cubra en mayor medida el costo de vida allá. Esto es muy importante porque la manutención de becas Chile a veces se queda corta, especialmente en ciudades muy caras.

Al ser Fulbrighter tienes un paragua gigante, que se nota desde que empiezas a preparar los exámenes, en la postulación y por supuesto una vez allá, porque organizan reuniones periódicas y te van dando seguimiento. Sinceramente estoy feliz con esta oportunidad.

Actualmente Marco Correa trabaja como economista en el Banco Central de Chile, en la Gerencia de Información Estadística.