Natalia Morales

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Natalia Morales
Ingeniería Comercial
ESSCA, Angers, Francia
1° Semestre 2017

Mi experiencia se ubica en Angers, Francia, en la escuela de negocios de ESSCA. Es en este lugar donde realicé mi intercambio, conocí a los que hoy son mis grandes amigos con origen de diversos países, viajé y aprendí de toda la riqueza cultural que se encuentra en Europa.

Los cursos de la universidad son muy interesantes y es desafiante estudiar y comunicarse en inglés. Principalmente lo que más rescato es el desarrollo que pude obtener para expresarme en inglés a un nivel más profesional y académico, el cuál era uno de mis principales objetivos.

En cuanto a la universidad en sí misma y a opinión personal, no es exigente en comparación a lo que vivimos los estudiantes de la USACH. Mis expectativas de la educación que recibiría en Francia eran mucho más altas a lo que realmente fue. Es posible aprender y aprovechar de los cursos que se dictan en ESSCA mas la exigencia de los profesores y el ritmo académico es bajo.

Angers, como ciudad para vivir un intercambio es cómoda ya que es pequeña y las distancias son cortas. Es fácil movilizarse y es una bella ciudad, segura, con lindos paisajes, un castillo y un lago que cruza la ciudad en donde se puede andar en bicicleta o hacer deporte al aire libre. Sin duda lo que más rescato de esta ciudad es que queda a dos horas en tren de París, por lo que mis fines de semanas o días libres se convirtieron en viajes a la que se convertiría en una de mis ciudades favoritas en el mundo

Estar en Francia y en ESSCA me permitió aprender francés ya que inscribí un curso de francés en el cual me esforcé para poder aprovechar al máximo mi estadía en el país, escuchando francés en cada lugar al que frecuentaba. Madame Mirelle, mi profesora de francés, facilitó todo mi proceso de aprendizaje al ser una excelente profesional. Además de las clases leí mucho en francés, estudié todos los días y mis amigos que ya sabían francés me ayudaron con la pronunciación.

Vivir un intercambio de estudios en un país extranjero me permitió conocer ciudades hermosas, ser consciente de todo el mundo que existe a nuestro alrededor, aprender de pintura, arte, arquitectura, religión, historia. Sin duda es una experiencia enriquecedora en todo sentido, desde comprar el pan hasta entablar conversaciones con personas que han nacido bajo un paradigma y una cultura tan distinta a la propia.

Vivir un intercambio expandió mis intereses tanto personales como profesionales y me permitió acotar mis intereses académicos junto con alinearlos con mis intereses profesionales. Por último, esta experiencia me permitió saber con certeza que todas mis metas se pueden alcanzar si es que me lo propongo y trabajo por ello.