Lilibette Correa, más conocida como "Lili", lleva 15 años desempeñándose como secretaria de dirección en la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Usach. Dos veces galardonada como la mejor secretaria de la facultad, Lili encontró en los amigurumis una nueva pasión durante la pandemia. A través de estas pequeñas creaciones, ha logrado transformar su vida y la de quienes reciben sus personajes tejidos a mano.

Lilibette Correa, o simplemente Lili, es un nombre que resuena con cariño y admiración en los pasillos de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Desde el año 2009, Lili ha sido el motor organizativo del Departamento de Economía, una labor que realiza con dedicación y precisión. Su compromiso la ha llevado a ser reconocida dos veces como la mejor secretaria de la facultad, un honor que refleja su excelencia y profesionalismo. Sin embargo, hay otra faceta de Lili que ha comenzado a brillar con intensidad: su habilidad para tejer amigurumis.
El arte de crear pequeños personajes tejidos a crochet es algo que Lili descubrió en un momento particularmente difícil de su vida. “Siempre tejí, pero a palillo. El crochet me llamaba la atención, pero no sabía cómo hacerlo”, relata. Fue durante la pandemia, en medio del confinamiento y enfrentando el estrés de la pérdida de su abuela y la hospitalización de su padre, cuando Lili sintió la necesidad de encontrar una nueva forma de canalizar sus emociones. Así, decidió aprender a tejer con crochet, guiada únicamente por tutoriales de YouTube.
Al principio, sus creaciones eran modestas, pero con práctica y paciencia, sus amigurumis comenzaron a tomar forma y personalidad. Hoy, Lili ha tejido decenas de personajes que han llegado a los corazones de muchas personas, la mayoría de ellos por encargo. Desde gatos realistas hasta personajes de películas, Lili es capaz de replicar cualquier figura que le pidan, dedicando horas de trabajo meticuloso a cada detalle.
“Me encanta ver cómo un simple hilo se convierte en un personaje que luego será parte de la vida de alguien más. Es gratificante ver la reacción de las personas cuando reciben sus amigurumis”, dice Lili con emoción. A pesar de que teje principalmente por encargo, su pasión es tan grande que muchas veces teje simplemente por el placer de crear, regalando sus obras a amigos y familiares.
A través de su cuenta de Instagram @mamitejido, Lili comparte sus creaciones con el mundo. Este nombre es un homenaje a su abuela, quien le enseñó a tejer a palillo y fue su inspiración para aventurarse en el mundo del crochet. “Mi abuela no tejía crochet, pero fue mi inspiración para lanzarme con los amigurumis. Estoy segura de que estaría feliz con lo que hago hoy”, comenta con nostalgia.
El impacto que ha tenido el crochet en la vida de Lili va más allá de lo creativo. Le ha permitido encontrar una forma de liberar el estrés y canalizar sus emociones en un momento en que más lo necesitaba. “Me di cuenta de que tejer me ayudaba mucho a liberar el estrés. Ahora, cuando tengo tiempo libre, no puedo dejar de hacerlo”, confiesa.
Para Lili, descubrir esta habilidad fue un recordatorio de que nunca es tarde para encontrar una nueva pasión. Su mensaje para quienes aún no han descubierto lo que los mueve es simple pero poderoso: “A veces uno tiene habilidades y no las conoce, pero hay que atreverse a buscar y explorar. Nunca es tarde para descubrir lo que realmente te hace feliz”.