La exministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, y la académica del Departamento de Gestión y Políticas Públicas de la FAE Usach, Dra. Fabiola Miranda, participaron en una jornada de análisis sobre las brechas de género, la distribución de las labores de cuidado y los retos que enfrenta el Estado para diseñar políticas públicas más equitativas.
Las desigualdades vinculadas al trabajo doméstico y de cuidado, así como los desafíos que estas representan para las instituciones públicas, fueron el eje central del seminario “Economía del Cuidado y Desafíos para las Políticas Públicas”, realizado el lunes 3 de agosto con la participación de estudiantes de Administración Pública de la Universidad de Santiago de Chile.
La actividad fue organizada por el académico Diego Salazar, en el contexto de la asignatura Introducción a las Ciencias Sociales, y contó con las exposiciones de la exministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, y de la académica del Departamento de Gestión y Políticas Públicas de la FAE Usach, Dra. Fabiola Miranda.
Al iniciar la jornada, el director del Departamento de Gestión y Políticas Públicas, Dr. Mario Radrigán Rubio, destacó el valor de generar espacios que permitan complementar la formación académica mediante el debate, la reflexión crítica y el intercambio con especialistas en materias relevantes para la gestión del Estado.
En su presentación, la Dra. Fabiola Miranda abordó la forma en que las responsabilidades de cuidado han sido distribuidas históricamente dentro de la sociedad. A partir de distintas perspectivas teóricas, explicó que la asignación de estas tareas principalmente a las mujeres responde a una construcción política, económica y cultural, y no a una condición natural.
La académica sostuvo que el funcionamiento de la economía ha dependido tradicionalmente de un trabajo doméstico y emocional que permanece, en gran medida, sin remuneración ni reconocimiento. Esta realidad, agregó, permite sostener la vida cotidiana y la actividad laboral, aunque muchas veces no sea considerada en los análisis económicos ni en el diseño de las políticas públicas.
Durante su intervención también expuso antecedentes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que muestran que las mujeres destinan un 19,6 % de su tiempo al trabajo no remunerado, mientras que los hombres dedican un 7,3 %. Esta diferencia refleja una carga considerablemente mayor para las mujeres y evidencia la necesidad de avanzar hacia una distribución más justa de estas responsabilidades.
Por su parte, Antonia Orellana examinó la manera en que las brechas de género pueden mantenerse o profundizarse mediante leyes, procedimientos administrativos y programas estatales que no consideran las distintas condiciones de acceso de mujeres y hombres al empleo, la propiedad, el financiamiento o los beneficios públicos.
Entre los ejemplos planteados, se refirió a los efectos del régimen de sociedad conyugal sobre la autonomía económica de las mujeres y a la menor participación femenina en determinadas políticas y programas. En este último caso, señaló que las cifras deben analizarse considerando las barreras estructurales que pueden dificultar el acceso, en lugar de atribuirlas únicamente a una falta de interés por parte de las potenciales beneficiarias.
La exministra destacó, además, la necesidad de comprender los cuidados como una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias, las comunidades, el mercado y la sociedad. No obstante, advirtió que la creación de nuevas instituciones o sistemas debe ir acompañada de recursos suficientes, condiciones laborales dignas y una revisión de las desigualdades que afectan a quienes realizan estas labores.
Otro de los temas abordados fue el de las cadenas globales de cuidado, fenómeno que se produce cuando estas tareas son transferidas a mujeres migrantes, quienes con frecuencia trabajan en condiciones precarias mientras el cuidado de sus propias familias queda a cargo de otras personas en sus países de origen.
La jornada permitió que las y los estudiantes relacionaran los contenidos de las ciencias sociales y la teoría política con decisiones propias de la administración pública, entre ellas el diseño de licencias parentales, la provisión de jardines infantiles, la profesionalización de quienes se desempeñan en labores de cuidado y la asignación de recursos estatales.
El seminario concluyó con un espacio de conversación en el que las y los asistentes pudieron formular preguntas y profundizar en los desafíos que enfrenta Chile para reconocer, redistribuir y valorar el trabajo de cuidado.
Con actividades como esta, la FAE Usach fortalece una formación pública crítica, pluralista y comprometida con la igualdad, preparando a profesionales capaces de comprender las transformaciones sociales y de contribuir al diseño de políticas que promuevan una sociedad más inclusiva, democrática y equitativa, en coherencia con su propósito de Transformar con Valor.
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