La académica Rita Davidson expuso hallazgos que muestran cómo quienes deben viajar por motivos laborales despliegan estrategias proactivas para amortiguar riesgos físicos y psicológicos, a partir de un estudio etnográfico de 12 meses en una corporación multinacional y del análisis de siete formas de “job crafting”, en el Seminario de Investigación de la FAE Usach.
La relación entre movilidad laboral y salud ocupacional fue el eje de la presentación realizada por Rita Davidson, PhD en Business and Management por The University of Manchester (Reino Unido) y profesora asociada del Departamento de Administración de la Universidad de Santiago de Chile, en el marco del Seminario de Investigación de la FAE. En la instancia, la académica dio a conocer su trabajo “Crafting Well-being on the Road: Job Crafting Strategies for Occupational Hazards in Work-related Travel”, orientado a comprender cómo se enfrentan, en la práctica, los riesgos que emergen cuando el viaje se vuelve parte estructural del empleo.
El estudio partió de un diagnóstico claro: en múltiples industrias, los desplazamientos por trabajo son inevitables y, al mismo tiempo, exponen a las y los trabajadores a peligros ocupacionales que pueden afectar su salud fisiológica y psicológica. Si bien estos riesgos son ampliamente reconocidos, la investigación advirtió que existe poca evidencia sobre las formas concretas en que se mitigan. Además, se planteó que, cuando reducir los viajes no es factible, muchas organizaciones no logran, o no alcanzan, a introducir ajustes laborales que disminuyan significativamente dichos riesgos, desplazando de facto parte de esa gestión hacia las propias personas.
Para abordar esta brecha, la Dra. Davidson desarrolló una investigación de enfoque etnográfico, siguiendo a personas viajeras en sus contextos de trabajo para observar tácticas implementadas “en terreno”. A partir de 12 meses de trabajo de campo inmersivo en una corporación multinacional, el estudio recogió datos narrativos sobre experiencias vividas por ingenieras e ingenieros involucrados en proyectos internacionales extensivos. Este material permitió analizar cómo se organiza el día a día en condiciones de alta demanda, cambios de huso horario, entornos desconocidos y presión por resultados.
El análisis se estructuró bajo el marco de job crafting, que conceptualiza conductas proactivas mediante las cuales las personas ajustan aspectos de su trabajo para hacerlo más sostenible. En este caso, la investigación identificó siete actividades distintas de job crafting utilizadas para amortiguar los riesgos del viaje laboral, distribuidas en tres ámbitos: relacional (por ejemplo, creación de comunidad en terreno), de tareas (como modificaciones en conductas de viaje) y cognitiva (como procesos de resignificación). Con ello, el trabajo ofreció una mirada detallada sobre cómo se construye bienestar en un entorno laboral móvil, donde la rutina se arma y se desarma con cada traslado.
La exposición abrió un espacio para discutir implicancias organizacionales: si una parte relevante de la mitigación recae en quienes viajan, las instituciones pueden aprender de estas tácticas para diseñar apoyos más realistas y efectivos. En ese sentido, la conversación dejó una imagen nítida: el bienestar no siempre se juega en la oficina, sino también en aeropuertos, hoteles, trayectos y reuniones encadenadas; entender ese “detrás de escena” permite tomar mejores decisiones para acompañar a equipos que trabajan en movimiento.
Al cerrar la jornada, el Seminario de Investigación de la FAE volvió a funcionar como un punto de encuentro entre preguntas actuales y evidencia de primera mano, mostrando que incluso en temas tan cotidianos como viajar por trabajo hay capas de análisis que vale la pena mirar con lupa académica y sentido práctico.
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