Guillermo Pattillo
Departamento de Economía
Universidad de Santiago de Chile
La evolución que ha tenido la crisis financiera internacional en los últimos dos meses ha sido, sin duda, bastante más negativa de lo que no mucho atrás se preveía. Asimismo, sus efectos en el Producto serán significativamente más potentes de lo que se anticipó. En este momento, y por primera vez, los analistas de mercado encuestados por el Wall Street Journal esperan tres trimestres consecutivos de caída en el PIB de los Estados Unidos: en el tercer trimestre de este año el crecimiento anualizado de esa economía habría sido -0,2%, llegaría a -1,2% en el cuarto trimestre y a -0,1% en el primero de 2009. La situación se modificaría en el segundo trimestre de 2009, proyectándose un crecimiento anualizado de 1,9%. Para todo el año próximo, la economía de EE.UU. se espera crezca 1,3% (contra 0,6% este año). La situación más compleja se viviría hasta el tercer trimestre del próximo año. La información disponible sugiere que es factible un lento cambio de tendencia en la segunda mitad de 2009 gracias a al menos tres factores: el programa de asistencia que las autoridades del mundo desarrollado han implementado para ordenar la situación financiera global, la reversión en las alzas de precios de la energía y otros commodities, y la capacidad de las economías asiáticas de sostener un ritmo de crecimiento significativo.
¿Qué significa todo esto para Chile? Esencialmente, que en 2009 creceremos bastante menos que el potencial. Nuestra proyección es que el crecimiento del PIB, si es que el escenario internacional es semejante al descrito estará en el rango 2,0% a 2,5%. Con ese crecimiento la tasa de desocupación media, que este año llegará a 7,9%, en 2009 alcanzará fácilmente a 8,7% de la fuerza de trabajo. La inflación, sin embargo, podría presentar una convergencia más rápida hacia el rango meta de la autoridad si es que el tipo de cambio nominal reduce parte de la fuerte depreciación que ha tenido en estas últimas semanas. En cualquier caso, la senda que recorreremos en 2009 será dura y no habrá buenas noticias sino, posiblemente, hasta fines de año.
Las proyecciones de la economía chilena para el próximo año son claramente pesimistas. Los efectos de la crisis subprime en términos de restringir la liquidez internacional y debilitar el comercio internacional se han hecho notar en la economía chilena (y en la del resto del mundo). Y esto pese a la inyección masiva de liquidez a la banca local de parte del Banco Central y del Ministerio de Hacienda para no exacerbar el inevitable aumento del costo de fondo de la banca.
